Hackerville, la moderna Isla Tortuga.

Enviado por admin el Mar, 14/06/2016 - 13:38
Hackerville

El negocio del cibercrimen está en auge, tanto es así que sus beneficios superan ya a los del negocio de la droga.

Curiosamente, al igual que pasaba en la Isla Tortuga con los pillajes de la era de la piratería, gran parte de ese dinero acaba llegando a un pequeño pueblo en el centro de Rumanía a los pies de los Montes Cárpatos y a solo 30 kilometros de Bucarest.

 

Esta pequeña ciudad , Râmnicu Vâlcea, tiene el dudoso honor de ser considerada la capital mundial del cibercrimen y ya se la conoce por su nombre no oficial, Hackerville. El FBI considera que una gran mayoría de sus escasos 100.000 habitantes se dedica completa o parcialmente al scam y estafas online de cualquier tipo, aunque no todos pueden ser considerados como hackers.

Todo empezó en 1989 con la Revolución y la caída de Nicolae Ceaucescu, cuando Rumanía pasó a ser una economía de mercado y sus habitantes pudieron tener acceso a equipos informáticos. Hoy en día todo el país dispone de fibra óptica y su red está considerada como una de las mejores a nivel mundial.

En ese momento, con una gran crisis económica, el único remedio que quedó a gran parte de la población fue la picaresca, y así empezaron las primeras estafas, ventas falsas de coches por Internet.

Con el paso de los años, y el ingreso de millones, se han ido sofisticando y actualmente aparte de todo tipo de estafas de comercio electrónico se dedican a realizar ataques contra empresas mediante malware, ransonware, phising o cualquier tipo de método que les permita algún ingreso.

Alta profesionalización, estructuras organizativas muy  jerarquizadas junto con grandes recursos económicos y humanos sumados al inusual trabajo en equipo de sus hackers, generalmente personas solitarias a las que no las gusta colaborar con otros en sus ataques, son algunas de las claves que han permitido que esta pequeña ciudad de Rumanía se haya convertido en el Silicon Valley del cibercrimen, en donde edificios de la era comunista contrastan con coches de alta gama, clubes nocturnos, centros comerciales y empresas de transferencia de dinero en una extraña amalgama de paisaje urbano, mezcla de depresión económica y la extrema opulencia.

Si te interesa el artículo puedes revisar este interesante documental sobre Râmnicu Vâlcea presentado por Norton y producido por Sean Dunne.